Le Belvédère du Monbula
Una caminata muy original que por una pista forestal que conduce a la final en una carpa abierta con vistas a la llanura con orgullo. No tenga miedo de venir a través de un par de salidas de brujas simas cuando se descubre estos chaudrons.Ils enigmáticas son los restos de la obra de carbón
Las fraguas de l’Ouzom, que consumían mucho carbón de leña, utilizaban varias centenas de hectáreas de bosque al año. Los carboneros trabajaban en el bosque, lo más cerca posible del recurso. Construían circulos de leña que quemaban cubriéndolas de tierra, para asegurar la combustión sin aire. Durante el siglo 19, hornos metálicos amovibles fueron creados que permitía también recuperar los restos del carbón. Esos grandes calderos con tapa fueron, para los de Monbula, subidos enteros, a espalda de hombre o haciéndoles rodar sobre troncos de madera. ¡Los ancianos todavía se acuerdan de dicha proeza!